se va alzando sin prisa
desde la arena,
levanta la cámara,
rodea con el brazo una mujer,
la toma por el hombro,
la acerca a su pecho.
Tras los lentes de sol
sus ojos dicen
esta es mi mujer
aquellos que juegan
son mis hijos
este es mi mar.
Ese hombre se agiganta junto al mar
una risa le sube
desde la garganta,
un grito
le sale por las orejas
sus manos sujetan las olas, él
las atraviesa como un niño
primero una después otra
después otra más.
Ese hombre se agiganta junto al mar
entretanto frente a un río una mujer
hecha de algunas pocas letras
se aferra a su amor,
y lo espera.
Abrazo en la siempre exigente y reveladora luz de la poesía.
ResponderEliminargracias, poeta amigo
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